Composición de textos. Una ciencia inexacta

Puede que, dependiendo de quién lea título el post, podrá estar en mayor o menor grado de acuerdo con tildar la composición de textos y maquetación de ciencia, pero no hay duda que existen un mínimo de parámetros que debemos conocer y controlar para llevar a cabo un diseño con coherencia y sobretodo, funcionalidad.

Para poder analizar esta afirmación, es interesante estudiar los aspectos y variables que se manejan en la composición de textos, para crear un conjunto legible, agradable a lectura, cómodo y adaptado al soporte. Los dos elementos básicos que nos vamos a encontrar cuando nos enfrentemos a la composición de un texto van a ser la tipografía y el párrafo. Todo ello irá organizado dentro de la retícula del documento, un aspecto a desarrollar quizá en otro post, por la importancia que tiene en el diseño editorial. Por supuesto las imágenes, cintillos, titulares, membretes, etc, van a ser otros elementos con los que lidiar dependiendo del tipo de documento que estemos maquetando.

COMPOSICIÓN DE TEXTOS

1.TIPOGRAFÍA

Cualquier diseñador que se precie, sabe de la importancia de conocer a fondo la estructura y sistema que rige la creación de una tipo, así como es importante desarrollar una mirada crítica hacia ellas, para comprender en qué entornos pueden funcionar mejor.

La elección tipográfica es uno de los primeros retos que se afrontan de cara a la composición de un texto. Como sabemos, si la retícula es el esqueleto de nuestra composición, será la tipografía quien materialice el tejido visible y en definitiva, el rostro de nuestro texto.

componer textos

En todo caso, a poco que nos hayamos visto inmersos en este tipo de procesos, sabremos que el exhorbitante número de tipografías de que disponemos actualmente, parece que dificulta, mas que facilita, la elección. No obstante, y al margen de los tipos de moda (que siempre los hay), podríamos establecer algunos parámetros para objetivizar y racionalizar el proceso para escoger una tipografía:

1.1. Su uso y función en el texto. 

Saber cual va a ser la función de la tipografía en el texto nos va a dar muchas pistas para empezar a discriminar. Como ya hemos avanzado, no es una ciencia exacta, pero usar un tipo condensada para un texto corrido largo no será una buena idea, pues comprometerá su comodidad de lectura, a menos que estemos componiendo en soportes con reducido espacio, como pueden ser etiquetas de pequeños tarros, donde nos vendrá muy bien que sea condensada. Otra gran discriminación se determina por si vamos a necesitar una tipo display o de cuerpo de texto. Los diseñadores de tipografías ya tienen esto en cuenta y es un criterio que se incorpora en sus páginas web de venta y distribución, por lo que podemos empezar filtrando la búsqueda indicando qué uso principal tendrá nuestra letra.

1.2. Familia y caracteres

Va a depender de que tipo de documento estemos maquetando, pero en muchas ocasiones, en los que exista un importante trabajo de jerarquización va a sernos muy útil disponer de una amplia familia tipográfica. Disponer de variedad de pesos nos facilitará dicho trabajo de jerarquía, sin perder la coherencia interna en el diseño, al usar una sola familia tipográfica.

Un famoso ejemplo de esto era, hasta no hace mucho, el periódico The Guardian, que con una única tipografía egipcia, diseñada ad hoc (Guardian Egyptian Collection, a cargo de Commercialtype) se maquetaba todo el periódico, probablemente uno de los trabajos que mayor jerarquización de textos necesita. En enero de 2018 modificaron su imagen, tanto impresa como digital.

Tipografía tipo Egipcia

2.EL PÁRRAFO

Si la palabra es nuestra unidad indivisible, y básica, en la composición de textos el párrafo representan, a nivel visual, los bloques de texto o la llamada mancha de texto o mancha tipográfica. Aunque depende de muchos factores que nuestra mancha sea la idónea para el propósito que tengamos, he aquí algunos condicionantes que habrá que tener en cuenta, junto con la tipografía, para generar el conjunto más adecuado.

2.1. Justificaciones y alineaciones

Este es un tema dónde la brecha entre usuarios habituales de procesadores de textos y diseñadores llega a sus extremos más polémicos. Existe una tendencia efermiza por justificar el texto a ambos lados a toda costa. Si bien puede resultar un recurso eficaz para la maquetación de periódicos o determinados artículos, no lo es para otros textos de una sola columna, con una longitud de linea normal, pues dificulta su lectura. Dicha tendencia proviene probablemente de la propensión a pensar que diseño es “que quede bonito”. Pero no nos engañemos, el diseño pretende solucionar problemas, en base a criterios lógicos.

La mejor maquetación es la que mejor facilita su lectura.

El justificado a ambos lados usualmente genera huecos en la composición que desvían la atención de la lectura. Además los saltos de línea, dependiendo de la longitud  de los textos, podrán ser más difíciles de seguir si ambos márgenes son iguales. Sin embargo, es el sistema más extendido para la maquetación de libros como novelas, ensayos etc, una batalla a la que muchos diseñadores ya empiezan a plantar cara.

Fer Vallespín maquetación
Diseño y Maquetación de Fer Vallespín. Spainmedia y Forbes Spain

Con respecto a las alineaciones, y al igual que sucede con la elección de la tipografía más adecuada, viene condicionada por nuestra cultura. Evidentemente, en la occidental, lo mejor va a ser alinear el texto a la izquierda, por nuestro sistema de lectura. Podemos crear efectos interesantes cambiando esta premisa, pero en textos no demasiado largos, o con demasiada frecuencia en un mismo documento. Lo mismo sucede con las alineaciones centradas, muy presentes en géneros como la poesía, pero que no debemos usar para la composición de textos muy extensos. Así, en el libro sobre  composición de textos de Enric Jardí, Veintidós consejos sobre tipografía (ACTAR), recomienda que usemos el texto centrado únicamente en composiciones donde todos los elementos estén centrados. De este modo se mantiene el equilibrio y no genera tensiones (a menos que queramos crearlas, claro está) para su lectura.

2.2. Longitud de linea

Una vez más, sobre este aspecto también existen algunas premisas, aunque no necesariamente estrictas o rígidas. Se dice que una linea “correcta” debería oscilar entre 8 y 12 palabras aproximadamente. La flexibilidad de esta norma o consejo, viene originada por la propia naturaleza de su unidad de medida: la palabra.

Existen otros métodos, como el Teorema de legibilidad de Fassett, basado en el número de caracteres. Este teorema afirma que una linea está dentro de los márgenes de la comodidad de lectura, siempre y cuando el número de caracteres se sitúe entre 45 y 60. Se entienden como caracteres letras, números, puntuación y espacios.

Podemos contraponer ambas metodologías, y veremos que nos pueden dar resultados similares, si bien el teorema de Fassett resulta algo más restrictivo en casos extremos:

longitud de línea

Hay mucha información acerca del Teorema de Fassett en la publicación Diseño Editorial de Gustavo Gili

2.3. Partición de palabras

La partición de palabras es otro aspecto de la composición que genera duda y controversia. Los más puristas defienden que los textos a bandera jamás deben partir palabras. Reputados diseñadores, como Iban Ramón es uno de los diseñadores que defiende esta postura. Otros, sin embargo, se muestran más abiertos en este punto, y defienden la posiblidad de partir o no las palabras, dependiendo de nuestros intereses. Indudablemente, en textos justificados va a ser necesario partir palabras, para evitar los mencionados “caminos y rios” en el cuerpo del texto, y generar una mancha tipográfica uniforme.

Por supuesto, cada lengua tiene su propia norma para la partición de palabras, por lo que es muy importante que, si optamos por dividirlas, configuremos correctamente nuestro software de maquetación, ya sea InDesign QuarkXpress o cualquier otro, de modo que no cometamos errores.

Conclusiones

Como vemos, con solo hablar de dos aspectos como la tipografía y el párrafo, ya han surgido infinidad de variables con las que pelear (o jugar, según se vea). Y todo esto sin entrar en otros aspectos, como se ha indicado al inicio del post, como es la retícula  o todos aquellos elementos gráficos y/o tipográficos que tendrán que convivir con el cuerpo de texto. Sin duda un campo apasionante en el que los diseñadores no debemos cansarnos de explorar.

Recomendaciones y referencias

 

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