Diseñador: Especialización en tiempos revueltos

Diseñador Especialista vs Generalista. No siempre gana el especialista.

El debate entre el diseñador especialista y el generalista ha estado siempre en la palestra. Y en el duelo acostumbra a salir victorioso el primero. En este post quería aportar mi visión sobre el tema, y dar ánimos a aquellos que no quieren especializarse:

¿Qué es un diseñador especialista?

Como sabemos, el campo del diseño gráfico es enorme. Diseño de logos, packaging, diseño de portadas, diseño editorial, diseño web, diseño de apps… y un largo etc.

Todas estas actividades creativas reúnen una serie de capacidades y aptitudes comunes como son la composición, la tipografía, el color. Todo ello está en prácticamente todas estas disciplinas. Es por esa razón que todas las desarrolla un diseñador gráfico.

Un diseñador especialista se entiende por aquel que únicamente centra su actividad profesional en una de estas ramas. Incluso en algún área específica dentro de una rama. O incluso un nicho concreto, dentro de un área específica de una de las ramas generales.

Niveles de especialización

Claro, un diseñador gráfico que únicamente se dedique al diseño web, ¿podría decirse que está especializado? A priori se diría que sí, pero depende de con qué situación comparemos.

Vale, siguiendo con el diseñador web, ¿y si sólo realiza páginas web con wordpress? Pues más especializado. ¿Y si solo se enfoca al ecommerce? pues más todavía. ¿Y si solo hace páginas web para e-commerce del sector del deporte? Son solo ejemplos, pero es para ver que la casuística puede ser inmensa.

También podemos hacer este análisis en la dirección contraria. Hay diseñadores que además de diseño ofrecen servicios de ilustración, por lo que son diseñadores e ilustradores. Algunos que se adentraron en el mundo del diseño provenientes de la fotografía, por lo que ofrecen ambos servicios.

Si compraramos el diseñador web con el que diseñaba solo e-commerce para el deporte, diriamos que es generalista, pero si lo comparamos con el fotografo-diseñador-ilustrador, pues parece que sí está especializado.

La realidad del mercado

Visto lo visto, las opciones son infinitas, pero si nos ceñimos a la realidad del sector, es más común que una empresa llegue a un diseñador con distintas intenciones.

Puede que uno de los trabajos más comunes sea el diseño de una identidad corporativa, pero no es menos común, que el diseño o rediseño de una marca lleve aparejado el diseño de una página web corporativa.

De nuevo la casuística puede ser enorme, atendiendo al tipo y tamaños de empresa, pero es usual que el cliente pregunte por la posibilidad de obtener ambos servicios por parte del diseñador.

Y aquí es donde viene la peor parte de la especialización. ¿Decir que no a un trabajo que sabemos a hacer? Pues no, rotundamente, no. No a decir no, claro. Y es que el enfoque correcto de la especialización debería ser lo que nosotros comunicamos a nuestra audiencia que hacemos, más allá de lo que a la postre realizamos en el día a día.

áreas del diseño

Ventajas del diseñador generalista

Entendiendo el diseñador generalista en contraposición al especialista, es sencillo conocer las ventajas conociendo su forma de proceder.

Generalmente no nos especializamos cuando dividimos nuestros esfuerzos por varías vertientes. Para cada una de ellas, por supuesto, es necesario formarse, y he aquí una de las ventajas de la multidisciplina: la capacidad de adaptación a nuevos entornos.

Aunque alguien sumamente especializado no deje de formarse en su campo, siempre se moverá en terreno conocido, y prescindirá de nuevas vías de ver la realidad. Investigar nuevas disciplinas, y ahondar en ellas, nos obliga a deshacernos de procedimientos mentales que eran validos para unas cosas, pero inválidos para estas nuevas.

La famosa resiliencia de la que se habla tanto hoy en día, está muy ligada a nuestra forma de vivir el día a día, no es algo que se adquiera en un momento dado. Aunque en el ámbito personal está relacionado con la capacidad de las personas a sobreponerse a situaciones complejas sobrevenidas, es un término que también se adopta en el campo de los negocios, también para definir la capacidad de adaptabilidad a los cambios.

Esta es una palabra clave: cambio. Cuando oscilamos entre varias disciplinas, o nos vamos desarrollando profesionalmente en varios campos, hemos de gestionar cambios a todos los niveles, véase nuevos lenguajes, nuesvos entornos, nuevas audiencias, etc.

Trabajar siempre, o en muchas ocasiones, sobre estos parámetros cambiantes, por nuestra propia iniciativa, nos entrena para aceptar el cambio sobrevenido.

Optar por la no especialización, e ir buscando nuevos modos de expresión en el campo del diseño gráfico está muchas veces ligado a nuestro propio carácter personal. Ello muchas veces requiere de tesón, tenacidad, paciencia, y lo que vendría a resumirse en la expresión coloquial «ser un cabezón»

Esta forma de afrontar lo nuevos retos que nos proponemos por voluntad propia, entrenan también nuestra forma de afrontar nuevos problemas, y por tanto nuestra capacidad de generar soluciones.

Y precisamente este es nuestro trabajo como diseñadores. Escuchar las necesidades del cliente, comprender su problemática, y trabajar en el diseño de una solución.

El término de «todólogo» lo escuche por primera vez en uno de los directos que Marco Creativo ha estado realizando durante el periodo de cuarentena. No lo había escuchado nunca pero me pareció muy acertado.

El término «todólogo» por lo visto define la figura de un experto en todo. Esto aplicado al diseño, lo podemos ver diariamente en casi cualquier oferta de trabajo: «Diseñador gráfico experto en wordpress, con conocimientos de retoque fotográfico, motion graphics, edición de video y animación, maquetación de textos y creación campañas de mailing. Con conocimientos de marketing digital, SEO, SEM, con experiencia demostrable de al menos 2 años en estas disciplinas.»

Bueno, lo que parece que no interesa al cliente modélico, según muchos, esto es, alguien que haga de todo y sin especializarse en nada, es precisamente el target ideal de muchos estudios y empresas.

Entendiendo este tipo de ofertas como ideales a los que los candidatos pueden acercarse, es evidente que lograr la especialización en todos los casos nombrados es prácticamente imposible, por un tema básicamente de tiempo material. Más allá de las capacidades personales de cada uno.

Esto no es un generalista. Un generalista entiende los principios por los que se rigen las distintas disciplinas o ramas del campo, y conoce las vias por las cuales se pueden materializar sus resultados.

Con este punto de partida, cada problema tendrá su propia resolución, y se tomará siguiendo los pasos de un proceso marcado, y con las herramientas básicas que conocemos de cada área.

No existen expertos en todo. Ni siquiera que se hace llamar experto es experto en nada. Es solo un tema de nomenclatura.

La excelencia no lleva a ninguna parte

Aunque pueda sonar muy poco ambicioso este subtítulo, no es más que una forma de resumir que, siendo perfectos conocedores de una materia digamos que, al 99%, en muy pocas ocasiones podremos exprimir estas capacidades.

La gran mayoría de trabajos que afrontamos en nuestro día a día no requieren de un nivel de especialización especialmente alto, sobre todo a nivel técnico. Si tenemos la suerte de adjudicarnos un trabajo especialmente complejo, es prácticamente imposible que nos hayamos especializado en ese campo y en la materia en la que trabaja el cliente, y del modo en el que el cliente espera recibir la solución.

Es una cuestión de ser prácticos.

Incluso grandes referentes del diseño gráfico , como Milton Glaser, afirmó en una ocasión que:

Una de las cosas que decidí desde muy pronto es que, como diseñador, no tenía por qué casarme con el diseño, la tipografía o la ilustración y que si quería podía, de hecho, diseñar una tienda o un juguete […] Desde luego, todo lo que hayas visto en tu vida es potencialmente integrable en tu trabajo, pero hay que saber aprovecharlo.

Glaser, M. Conversaciones con Peter Mayer. Ed GG

Conclusiones y reflexión final

A nivel de conclusiones, resumiría:

  • El diseñador generalista se adapta mejor al cambio y a los nuevos entornos, pues es su forma de trabajar.
  • La especialización no supone decir que no a trabajos que sabemos hacer, es solo una estrategía de comunicación.
  • Ser superexperto en algo no es práctico ni realista en la mayoría de casos.
  • En el campo creativo, es beneficioso nutrirse de cuantas más disciplinas e interrelacionarlas entre ellas, para descubrir nuevas vías de trabajo, formas de comunicar y resolución de problemas.
  • Trabajar en varias ramas permite generar ideas generales y mejorar la capacidad de abstracción.

Como reflexión final, me gustaría hacer hincapié en que la forma en la que abordamos nuestro trabajo está totalmente condicionada por nuestra manera de ser. Creo que ser generalista o especialista no es una elección. Va a depender del grado en que nos conozcamos a nosotros mismos, y sepamos qué vía se adapta mejor a nuestras capacidades.

Como he dicho es sólo mi visión sobre este tema. Podéis dejar en los comentarios vuestras propias conclusiones o si estáis de acuerdo o no. Seguro que es un interesante debate.

Referencias y enlaces de interés

  • En este enlace podéis comprar el libro de Milton Glaser referenciado para su cita. Es una lectura imprescindible para todo diseñador y muy enriquecedor en muchos aspectos.
  • Aunque es muy conocido en el campo del diseño, si aún no lo tenéis controlado, he aquí un enlace al canal de Marco Creativo, diseñador y youtuber.
  • Un interesante artículo acerca de la resiliencia en al ámbito de los negocios. Algo realmente necesario hoy en día.

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2 comentarios en “Diseñador: Especialización en tiempos revueltos

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